sábado, 5 de noviembre de 2011

Crea una empresa Innovadora...

La innovación debe ser un proceso continuo, sustentado en una metodología para la generación del conocimiento, el aprovechamiento de las oportunidades de innovación, su desarrollo y su protección.
La sistematización del proceso innovador es el punto de origen, y son siete los elementos que aplicados a la empresa aumentarán la capacidad de innovar. Toma nota:
 

1. Cultura de innovación
Una empresa que defienda la cultura de la innovación favorecerá la generación de un círculo virtuoso que motive los comportamientos innovadores de cualquier miembro o equipo de la empresa.
La empresa debe ser capaz de sostener en el tiempo esta cultura, para aumentar la credibilidad y confiabilidad de todos. Además, siempre debe sustentarse en un líder o líderes, que sean capaces de transmitir ilusión, motivación, implicación y continua predisposición a emprender nuevos proyectos.
 

2. Equipo humano. Cualquier proyecto o actividad innovadora debe tener un equipo o personal responsable que, respaldado por la dirección, actúe como líder movilizando a las personas, estableciendo los objetivos y planificando el proceso.
 

3. Herramientas de apoyo. Una empresa favorable a la innovación debe asegurar los procedimientos, herramientas e instrumentos para generar conocimiento y detectar oportunidades: la creación de grupos de trabajo, sesiones en las que se fomente el trabajo en equipo, la creatividad, las propuestas de mejora, entre otras.
Además, los entornos donde la comunicación es fluida y las relaciones interpersonales son cómodas constituyen una buena herramienta porque aumentan la productividad y la capacidad de innovación.
 

4. Atención en las señales del entorno. La verdadera innovación también se desprende del proceso de interiorización de las necesidades del cliente. Por tanto, la fórmula más fiable para asegurar el éxito de la innovación es la atención a las señales del entorno.
La innovación no puede gestionarse al margen del contexto externo de la empresa, por lo que no puede sistematizarse ningún proceso innovador que no contemple, con carácter prioritario, al propio mercado.
 

5. Incentivo del talento. Un sistema de incentivos adecuado favorece la existencia de un entorno innovador.
 

6. Seguimiento y evaluación del impacto. Todo proceso de innovación debe acompañarse del establecimiento de unas rutinas de seguimiento, sesiones de formación, análisis de impacto y evaluación del valor aportado.
 

7. Estructuras horizontales. Las estructuras jerárquicas complican la generación y transmisión de ideas y generación de círculos de innovación.
En cualquier caso, la dirección siempre debe establecer mecanismos de control y herramientas de evaluación para determinar qué proyectos de innovación poseen un valor añadido y en consecuencia los hace meritorios de inversión y de asignación de recursos humanos y técnicos.

fuente:soyentrepeneur

Mitos de un emprendedor.

Mitos hay muchos en la vida; verdades concretas, muy pocas, especialmente en el mundo de los negocios, donde las especulaciones suelen estar a la orden del día y las visiones erróneas pueden abundar, encaminándote hacia al fracaso. 


Cuando tienes una idea en la cabeza, si tienes alma de emprendedor, no podrás dejar de pensar en convertirla en un negocio. Pero si eres un novato, o te falta un poco de experiencia, puedes cometer el error de creer que con la idea basta y es lo más importante.


Lo peor sería que te confundas con simples mitos y dejes de planificar tu proyecto como es debido: a través de un buen plan de negocios. Recuerda que sólo así convencerás a los inversionistas o al banco, porque ellos pensarán más detenidamente y están preparados para detectar y eliminar los mitos. Por eso, nunca creas en los siguientes:
 

1. Una idea brillante te hará rico. Mentira. Una idea brillante no es necesaria ni tampoco suficiente para el desarrollo de un negocio exitoso, a pesar de que no está de más.
 

2. Si construyes, vendrán. Alejado de la realidad. No sólo hay que hacer algo excelente, sino que hay que comunicarlo y hacerlo bien. No sólo por hacer el mejor producto el cliente lo aceptará.
 

3. Lo que tú piensas es lo más importante. Puede ser, pero para generar un negocio no es lo más importante. Al momento de evaluar tu idea, en realidad no importa sólo que tú y todos tus amigos piensen que tu idea es la mejor. Lo que sí importa es lo que piensan tus clientes.
 

4. Los modelos financieros son falsos. Puede que no exista forma de anticipar con exactitud cuánto dinero obtendrás de tu emprendimiento, sin embargo, el motivo por el cual se desarrollan modelos financieros es para hacer una verificación de la realidad y convencerte a ti mismo de que existe la posibilidad de que la inversión sea rentable.
 

5. Lo que sabes es más importante que a quién conoces. Lo cierto es que es más importante a quién conoces que lo que de hecho conoces. Esto no quiere decir que ser inteligente y conocedor no sea útil. Saber “qué” por lo general es un medio efectivo para que te presenten a los “quiénes” adecuados y hay un motivo lógico detrás de esto: las decisiones comerciales son horrorosamente complicadas.
 

6. Necesito mucho capital para comenzar mi negocio. Esto es impreciso. La verdad es que sí necesitarás dinero, pero no necesitas tanto para empezar, lo que sí necesitas es tener ganas de trabajar mucho. Tienes que lograr que tu idea brillante dé sus frutos; nadie lo hará por ti y nadie te dará el dinero para contratar a otro para que lo haga.
 

7. La idea es la parte más importante de mi plan de negocios. No. La idea es casi irrelevante. Lo que importa es 1) quiénes son tus clientes; 2) por qué comprarán lo que vendes, 3) quién forma parte de tu equipo y 4) cuáles son los riesgos.
 

8. No tener competencia es bueno. Sería pésimo creerlo. Puesto que, si no tienes competencia seguramente sea porque no hay posibilidad de hacer dinero. Hay seis mil millones de personas en el planeta y es muy poco probable que ellos hayan dejado un nicho del mercado rentable totalmente sin explotar.

fuente:soyentrepeneur

jueves, 3 de noviembre de 2011

5 herramientas para tener un cerebro ganador.

Muchos artículos de consultoría hablan de las maneras existentes para que una persona aumente su productividad a través de hábitos específicos, pero para el doctor Jeff Brown, la clave del éxito está en el cerebro.


“No se necesita el gadget de última generación para mejorar el desempeño laboral propio o de las personas a tu cargo. Existen maneras en las que puedes modificar tu cerebro para mejorar  la productividad”, aseguró el especialista en el congreso anual de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh).


El autor del libro "El Cerebro Ganador"es especialista en psicología cognitivo-conductual, una práctica que asegura que la manera en la que una persona piensa afecta su manera de actuar. También participa en equipos médicos de investigación de neuroplasticidad – capacidad del cerebro para moldearse- de Boston Marathon y Chicago


“Hay dos clases de cerebros. Los ‘normales’ y los ‘resilentes’, aquellos que tienen la habilidad de aprovechar los momentos difíciles y utilizan lo que conocen- el pasado- para navegar el futuro”, aseguró Brown.


En palabras sencillas, aseveró Brown, esto significa que lo que “pones” en tu cerebro afecta cómo te sientes, cómo ves al mundo y cómo te desarrollas en él.


Es por eso que existen claves para moldear tu cerebro en un órgano ganador que te permita realizar procesos altamente productivos.


1. El radar de oportunidades: es la habilidad de reconocer las ventanas de acción que pueden llevarte al éxito. No se trata sólo de dinero o fama, sino de reconocer esos pasos primarios que a la larga te permitirán llegar a objetivos más grandes.  Por ejemplo, así fue como surgieron invenciones tales como el velcro  y la masa para hot cackes de Aunt Jemima, al reconocer una oportunidad que para otros no era muy evidente.


2. Talentómetro: es la capacidad de reconocer las habilidades que tienes y de ir a obtener aquellas de las que careces.  Por ejemplo el genio del Blues BB King decía que a pesar de ser reconocido el seguía practicando para ser siempre el mejor.


3. Laser de metas: es cuando te fijas una meta a futuro y sin importar lo que otros hagan, mantienes tu objetivo en mente. Es importante reconocer cuáles son las razones que se tienen para hacer lo que se hace, si es por éxito o por razones personales.


4. Medición optimista del riesgo: es la habilidad de medir las ventajas, desventajas y el riesgo de una decisión. Una vez hecho esto, aceptar los cambios que vendrán  y comprometerse con la decisión. Un ejemplo de esto, remarca Brown, es JK Rowling pues sabía que vender su obra no sería sencillo pero se comprometió con ello.


5. Acelerador de esfuerzo: son aquellos momentos que generan el momentum para lograr las metas pese a todos los obstáculos.  Es actuar como si algo fuera a pasar sin lugar a dudas ya que esto condiciona el cerebro para hacer todo lo posible para lograrlo. De lo contrario estar autocriticándote constantemente hace que el cerebro busque actuar de manera acorde a estos pensamientos. Un ejemplo de eso es Kerri Strug, la gimnasta que ganó la medalla de oro en las Olimpiadas de 1996 pese haberse roto el tobillo en la rutina.


También es importante priorizar las actividades diarias para poder poner atención a temas que realmente lo requieren y evitar hacer multitask para no atomizar la atención.


Por otro lado, es indispensable estar consciente en cómo los otros te ven para evitar caer en la confianza ciega en uno mismo.


"Un cerebro ganador también requiere cuidados específicos para funcionar bien. La nutricióndebe contener omega 3, hojas verdes, pescados de agua dulce, nueces y bayas. El ejercicio debe ser en rutinas de 60 minutos tres veces por semana, mientras que el sueño debe tener un ritual y durar entre siete y ocho horas al día”, enfatizó el especialista de Boston Marathon.

fuente: altonivel